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En las tierras que hoy configuran la
comarca de los Montes de Toledo se han
despoblado, en el transcurso de los
siglos, algunos núcleos urbanos que
apenas han merecido la atención de los
historiadores. Uno de ellos es el conocido
a través de los años con los nombres
de Huente-Alvilla, Fuente-Albilla, Fontalbilla,
Fontalba u Hontalba.
Las primeras noticias sobre la existencia
de este lugar, enclavado entre los actuales
municipios de Pulgar y Cuerva, se remontan
al siglo XIII, y nos han llegado en
documentos de la época, pertenecientes
a mozárabes toledanos, luego todo indica
que las tierras de Hontalba debieron
de ser repobladas, tras cesar el peligro
musulmán, por descendientes de los cristianos
que se mantuvieron fieles a sus creencias
durante la conquista.

Para ratificar la presencia mozárabe
en Hontalba por aquel tiempo bastará
una escritura fechada en 1238, donde
se constata que una dama llamada Leocadia
Pétrez y su hija María Pétrez, miembros
de un destacado linaje mozárabe que
tenía propiedades en otras tierras monteñas,
vendieron una parte de la alquería de
Fontalba (Hontalba) a don Simón, hijo
según parece de Pedro Domingo.
Y en el mismo pergamino encontramos
otro interesante dato sobre la desaparecida
aldea, pues según se advierte en él,
un hermano y heredero del comprador,
llamado Martín, vendió, tres años más
tarde, la parte que había recibido por
herencia a Guillen REPOSTERO, representante
del arzobispo primado Rodrigo Jiménez
de Rada, por un precio de diez mizcales
alfonsíes
(1)
.
Si recordamos que Alfonso VIII donó
Pulgar a don Rodrigo en el año 1214,
no será aventurado pensar que la tierra
que él había comprado en el despoblado
que estudiamos debió pasar a formar
parte de la jurisdicción de Toledo en
1246, cuando el rey Fernando III el
Santo vendió los extensos dominios que
habían pertenecido al alto dignatario
eclesiástico al concejo y vecinos de
la ciudad. Quienes estén interesados
en conocer el pasado de Hontalba en
siglos posteriores, podrán encontrar
otras fuentes fiables donde se puede
apreciar la permanencia de familias
mozárabes como propietarias de tierra
en el extinguido término desde la segunda
década del siglo XIV, hasta la tercera
del XV.

La confirmación de los hechos se hace
patente por vez primera en el año 1317,
fecha en que Aragonesa Martínez (viuda
de Lope Puiz de Cuerva) y su hija Marina
López, venden a Gonzalo Alfonso Cervatos
y a su mujer Sancha Díaz, moradores
de la colación de San Román de Toledo,
un cuarto de la aldea de Hontalba por
1700 maravedíes de moneda blanca
(2)
.
Gonzalo Alfonso Cervatos era miembro
de un destacado linaje de mozárabes
toledanos y tataranieto de Munio Alfonso,
llamado por algunos historiadores “el
príncipe de la milicia toledana” a quien
había heredado el rey en el lugar de
Cervatos, donde levantó la torre o castillo
del mismo nombre, que podemos ver reedificada
en una propiedad rural que pertenece
en la actualidad al término de Argés.
Tras la muerte de Gonzalo Alfonso, acaecida
en 1328 ó 1332, aparece en la historia
de Hontalba el nombre de su hijo Diego
González Cervatos arrendando “una yugada
de tierra de la heredad que tiene en
el lugar” a unos moradores de Pulgar
por dos medidas y media de buen centeno
(3)
; y unos cien años más tarde encontramos
el de Juan Gudiel de las Roelas, regidor
de Toledo hacia 1427, y señor de Cuerva
(biznieto de Gonzalo Alfonso antes mencionado)
emprendiendo un pleito contra la ciudad
para defender sus posesiones en Fuente-Albilla
(Hontalba)
(4)
, luego no faltan argumentos para afirmar
que, al menos, una cuarta parte de la
aldea debió de permanecer entre la familia
Cervatos más de un siglo.
Ignoramos cuál fue la sentencia del
litigio entre Gudiel Alfonso y Toledo,
pero nos consta que en el año 1438 Hontalba
era un lugar del término y jurisdicción
de Toledo, donde había casas, parcelas
para construir y tierras de labor que
lindaban con Pulgar y Cuerva, y todo
hace pensar que aún existía población
en
él, pues el 20 de noviembre del año
de 1478 la Ciudad ordena la demolición
de un rollo que había hecho un particular
de Hontalba: se dió testimonio por Fernando
de Segovia, escribano, del cual resulta
que de orden y mandato del Ilustrísimo
Ayuntamiento de Toledo se demolió y
quitó un rollo en el lugar de Hontalba,
jurisdicción de esta ciudad, había
hecho Juan de Guzmán.

Según pone de manifiesto el investigador
Jean Pièrre Molènat en un interesante
trabajo sobre los campos y montes de
Toledo, los pulgareños se anexionaron
el término de Fuente-Albilla (Hontalba)
en el siglo XV, estando ya despoblado,
luego todo indica que el despoblamiento
debió suceder entre 1438 y el final
de siglo, y sin duda antes de
1525, pues, como veremos, la ciudad
de Toledo y los vecinos de Pulgar emprendieron
un nuevo litigio contra los de Cuerva
ese mismo año, por la posesión de la
jurisdicción del término de Hontalba,
“estando ya despoblado”
(5)
.
Las indicaciones de todo lo sucedido
nos han llegado a través de un minucioso
documento que conserva el Archivo Municipal
de Toledo. En él se hace constar que
el pleito se originó en octubre de 1525,
cuando compareció el jurado de la ciudad
Diego de Santa María ante Francisco
Gutiérrez, escribano de Sus Magestades
y notario en la corte y en todos sus
reinos, para mostrar, en presencia de
testigos, un poder del concejo, justicias
y hombres buenos de Toledo, y una provisión
real por la que se requería al juez
de términos Ginés de Santa Cruz, para
que cumpliera la ley y pusiera orden
en unas usurpaciones que habían hecho
a la ciudad Alonso Téllez Girón, la
Iglesia de Toledo, Francisco Suárez
y otras personas y lugares, entre los
que se hallaba la villa de Cuerva, a
quien se culpaba de haberse apropiado
de la jurisdicción civil y criminal
del término de Hontalba, perteneciente
a la ciudad, y de los pastos y abrevaderos
que tenían en él los vecinos de Pulgar,
que era a la sazón un lugar de los propios
y Montes de Toledo
(5)
.
Los moradores de Cuerva debieron de
ser apercibidos por el juez con toda
premura, pues sabemos que el 30 de diciembre
de 1525 se personó Marcos García, vecino
de la villa, ante el escribano de Pulgar,
para exhibir un poder del concejo y
justicias de Cuerva en el que se le
concedía la facultad necesaria para
defender sus pretendidos derechos.
Trece días más tarde compareció ante
el juez de términos y ante el mismo
escribano el jurado Diego de Santa María
en nombre de la ciudad y del concejo
de Pulgar haciendo valer los suyos;
y doña Sancha de Guzmán, señora de Batres
y Cuerva, viuda de Garcilaso de la Vega,
padre del insigne poeta del mismo nombre,
autorizó a Pedro Suárez, vecino de Cuerva
para nombrar el procurador encargado
de aportar las pruebas necesarias para
conseguir una sentencia favorable en
el inminente juicio
(6)
.
Aunque el juez disponía, por orden real,
de un plazo de setenta días para dar
solución a la discordia, fue necesaria
una prórroga porque los corvanchos le
recusaron, alegando que favorecía a
la ciudad. Tras el incidente se vio
obligado a continuar su misión con el
bachiller de la Cadena, vecino de Madrid,
y el 17 de febrero de 1526 dictaron
sentencia conjuntamente, en Polán, ante
el escribano Francisco Gutiérrez.
La resolución fue desfavorable para
doña Sancha de Guzmán y para los habitantes
de su señorío. Se consideró probado
que Toledo había estado en posesión
de la jurisdicción civil y criminal
de Hontalba desde tiempo inmemorial;
se dio por cierto que los corvanchos
se habían apropiado indebidamente de
ella, y tras acordar que el procurador
de los vecinos y la señora de Cuerva
no había aportado pruebas que pudieran
justificar su actitud, se ordenó la
restitución del término en litigio a
la ciudad, aunque se hacía constar que
los abrevaderos, que decían estar situados
parte en el término de Pulgar y parte
en el de Cuerva, y los pastos tendrían
que ser disfrutados por los vecinos
de ambos municipios, porque eran comunes
y de vecindad. Y por último se condenó
a los de Cuerva al pago de los salarios
del escribano y del licenciado que habían
intervenido en el proceso
(7)
. El juicio concluyó en diciembre de
1526, pero las desavenencias entre los
concejos de los dos municipios vecinos
no cesaron.

En 1555 acudieron de nuevo los pulgareños
ante el juez de términos para denunciar
que los corvanchos habían cambiado
de lugar los mojones que delimitaban
sus posesiones, con el consiguiente
perjuicio para su pueblo, y se hizo
necesaria una intervención de Juan
Ramírez de Arellano, regidor de la
ciudad, y de los justicias de los
dos concejos litigantes para llegar
a firmar una escritura de convenio,
otorgada el 3 de julio de aquel
mismo año, en la que se estipulaba
que los mojones debían volver a su
antiguo emplazamiento
(8)
.
1549-1550. Elvira Ortiz, viuda de
Juan Gonzalo de la Torre y sus hijos
vendieron 41 fanegas y media de
tierra a la Ciudad de Toledo, al
pago de Hontalba por 29.775
maravedíes: Por Escrituras de
los años de 1549 y 1550 figura que
Elvira Ortiz (viuda del jurado
Gonzalo de la Torre) y Juan de Ortiz
(presbítero, su hijo), por sí y en
nombre de Ana de San Pedro, Diego,
Pedro, y Francisco, todos hijos de
la dicha Elvira Ortiz, y de dicho su
marido, vendieron al Ilustrísimo
Ayuntamiento de la Ciudad de Toledo
41 fanegas y media de tierra y viña
al pago de Hontalba, que estaba todo
junto en diversos pedazos, y
empezaban a deslindarse, desde la
orilla del camino de los Escarderos
hasta la heredad de Samillán, y
desde esta heredad de Samillán, se
iba a una casa de los vendedores,
(que antes había sido de Martín
Sánchez) y desde allí por espaldas
de la dicha casa hasta la puerta de
la Venta del Pedrero, y por el
Camino Real que pasa por la dicha
venta, hacia abajo, hasta entrar en
la tierra de Toledo, y en uno de
dichos pedazos de tierra, que era de
cuatro aranzadas, que era tributario
al Convento de la Sisla, de 60
maravedíes, tenía 15 olivas, y
almendros, y con cargo del dicho
tributo, lo vendieron todo en precio
de 29.775 maravedíes (9)
.
En 1567 y 1571 se produjeron nuevas
discordias por el aprovechamiento de
los pastos entre Cuerva y Pulgar, y todo indica que debieron
de continuar hasta que se procedió,
en el último cuarto del siglo XIX, a
la división y deslinde de los terrenos
llamados “Vecindad” (donde estuvo, como
se ha dicho, la aldea de Hontalba) entre
los dos términos de Cuerva y Pulgar.
En una certificación de la época que
se conserva en el ayuntamiento de Cuerva,
donde se describen los hechos, dice
que los ganados de los dos municipios
habían pastado en los terrenos titulados
“Vecindad” desde tiempo inmemorial,
y añade que las disputas entre los vecinos
habían sido tan frecuentes que apenas
se obtenía rendimiento.

En 1576 y por orden del rey Felipe II,
todos los pueblos del reino respondieron
a una serie de preguntas iguales (unas
57 aproximadamente) ante su enviado,
en este caso ante el Corregidor
de Toledo señor Juan Gutiérrez Tello.
Por esto sabemos que los señores Juan
de Aranda y Gaspar Rodríguez, alcaldes
ordinarios de Pulgar nombrados para
asistir y hacer la declaración junto
con dos vecinos presentes Pedro Rodríguez
y Gabriel de las Casas, declararon conforme
a las preguntas del Corregidor, y concretamente
a la pregunta cincuenta y seis respondieron
"Que a media legua de este lugar
(Pulgar) hacia el mediodía torcido a
la mano derecha está un lugar despoblado
que dicen que se llamaba Huente Albilla,
el cual se despobló por enfermedad,
que era de una señora de Toledo y lo
vendió a este lugar y a Cuerva".
Trescientos años después, el alcalde
constitucional de Cuerva y la corporación
municipal acordaron en el año 1879 proponer
a las autoridades de Pulgar la división
y deslinde de las tierras que les habían
causado tantas y tan graves desavenencias,
haciéndoles ver la necesidad de anular
las servidumbres y concordias que se
habían pactado en épocas anteriores,
e invitándolos a llevar a buen término
su propuesta nombrando representantes
de ambos pueblos.
El alcalde de Pulgar aceptó, nombró
comisionados a Félix Medina, a Vicente
Payo y al secretario de la corporación
Manuel Morcuende, y el 19 de abril de
1879 se procedió a la firma del acta
que dio fin a las seculares discordias
entre los dos municipios de nuestra
comarca
(8).

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