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En
esta página pondremos aquellos platos
castellano-manchegos que cocinan nuestras
abuelas y que se transmiten de generación en
generación.
Son
platos en su inmensa mayoría ligados a la caza
(mayor y menor) de sus numerosos cotos,
propia de los Montes, y a los asados
típicamente castellanos, junto con otros
como las migas,
pistos y sopas contundentes pues su origen
es eminentemente pastoril, basada en
productos de la tierra. No hay que olvidar
también los postres....
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Cocina
Manchega, patrimonio de la literatura
española, perpetuada universalmente por la
pluma del inmortal Cervantes, elevada de la
pobreza a la divinidad. Cocina generosa,
contundente, recia con el frío, la nieve....
Cocina de remedios y curas de milagros con
ajo y el insuperable sabor del laurel, el
tomillo oloroso y otros condimentos de esta
tierra de molinos, encantos y paisajes
plácidos e interminables.
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En
Pulgar se elaboran excelentes quesos
(elemento unificador de nuestra región,
realizado con leche de oveja siguiendo
técnicas artesanales, y no en vano La Cañada
Real Galiana o Segoviana atraviesa Pulgar) y
un buen aceite de oliva, y se comercializan
con las etiquetas de calidad de denominación
de origen "Queso Manchego" y Aceite de oliva
virgen extra "Montes de Toledo". También se
producen unos maravillosos vinos en Pulgar
que van bien para acompañar cada ocasión.
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" ... Lo
primero que se le ofreció a la vista de
Sancho fue, espetado en un asador de un olmo
entero, un entero novillo; y en el fuego
donde se había de asar ardía un mediano
monte de leña, y seis ollas que alrededor de
la hoguera estaban no se habían hecho en la
común turquesa de las demás ollas, porque
eran seis medias tinajas, que cada una cabía
un rastro de carne: así embebían y
encerraban en sí carneros enteros, sin
echarse de ver, como si fueran palominos;
las liebres ya sin pellejo y las gallinas
sin pluma que estaban colgadas por los
árboles para sepultarlas en las ollas no
tenían número; los pájaros y caza de
diversos géneros eran infinitos, colgados de
los árboles para que el aire los enfriase.
Contó Sancho más de sesenta zaques de más de
a dos arrobas cada uno, y todos llenos,
según después pareció, de generosos vinos;
así había rimeros de pan blanquísimo, como
los suele haber de montones de trigo en las
eras; los quesos, puestos como ladrillos
enrejados, formaban una muralla, y dos
calderas de aceite, mayores que las de un
tinte, servían de freír cosas de masa, que
con dos valientes palas las sacaban fritas y
las zabullían en otra caldera de preparada
miel que allí junto estaba. Los cocineros y
cocineras pasaban de cincuenta: todos
limpios, todos diligentes y todos contentos.
En el dilatado vientre del novillo estaban
doce tiernos y pequeños lechones, que,
cosidos por encima, servían de darle sabor y
enternecerle. Las especias de diversas
suertes no parecía haberlas comprado por
libras, sino por arrobas, y todas estaban de
manifiesto en una grande arca ... "
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La
Mancha (de
Miguel de Cervantes,
publicado en 1604). Fragmento del capítulo
XX. 'Donde se cuentan las bodas de Camacho
el rico, con el suceso de Basilio el pobre'
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