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Personajes ilustres y cotidianos de Pulgar  

   

En esta sección quiero destacar aquellos pulgareños que han dejado su huella tanto en la historia como en nuestros corazones. De momento he encontrado referencias de unos pocos, pero seguro que habrá más con el tiempo.

PERSONAJES:

 

- Hernando del Pulgar (Cronista Real de los Reyes Católicos) -

- Gonzalo Payo Subiza -

- Venancio Payo Medina (Médico de Pulgar, año 1927) -

 

 

 

 

 

HERNANDO DEL PULGAR

Hernando del Pulgar (1436 - ? 1493) fue un humanista e historiador español. No debe ser confundido con su contemporáneo Hernán Pérez del Pulgar.

Nació en Pulgar, pueblo de Toledo (Nicolás Antonio, Bibliotheca Hispana Nova (1783, t. I, p. 387):. Ferdinandus del Pulgar, cognominatus ab oppido natali (id est Pulgar) hujus appellationis justa Toletum...) aunque algunos se plantean una discusión: el testimonio más antiguo, el de Gonzalo Fernández de Oviedo, lo tiene por nacido en Madrid (y era hombre de gran memoria, que lo conocía en persona). El bibliógrafo Tomás Tamayo de Vargas, en el prólogo a Diego García de Paredes y relación breve de su tiempo (1621) creía, fundándose en fray Francisco de Santa María de Loja, que se apellidaba en el mundo también Pulgar, que Hernando del Pulgar nació en Pulgar, cerca de Toledo, tal vez por los años de 1430 o en 1435. De esta opinión es Nicolás Antonio, pero Pedro Salazar de Mendoza lo da como natural de Toledo. El autor inglés William Hickling Prescott  también es de la opinión de que nació en Pulgar pues "en el estilo de escritura de Hernando del Pulgar  se distinguen ciertos modismos que pertenecen a aquélla tierra". Hay que señalar que en Pulgar se han encontrado algunas placas muy antiguas de madera mal conservadas con inscripciones aludiendo a Hernando del Pulgar como originario de Pulgar.

Quizás descendía de judíos conversos, pues su padre era un escribano de Toledo, Diego Rodríguez, y este solía ser oficio reservado entonces a los de tal estirpe. Se educó en la corte de Juan II de Castilla, y estuvo en la de su sucesor Enrique IV, quien le nombró secretario real, profesión en la que continuó (1471) con su hermana Isabel la Católica y a la que agregó el cargo de consejero de Estado. Fue embajador en Roma en 1473 ante Sixto IV y luego en París, hacia donde marchó en 1475 para comunicar a Luis XI la muerte de Enrique IV; un tiempo después volvió a París para concertar el matrimonio entre el delfín Carlos y la princesa Isabel, hija de los Reyes Católicos. En ese mismo viaje realizó negociaciones sobre los condados del Rosellón y la Cerdaña. Vuelto a la Corte, se le encomendó la educación de varios nobles importantes:

Quatro dellos crío (educo) ahora en mi casa... e más de quarenta ommes honrados e casados están en esa tierra que crié y mostré (Letra XXX, al Cardenal de España)

 En 1479 se retiró de la Corte y de la política a una finca con importantes viñedos que poseía cerca de Madrid, en Villaverde, pero en 1481 fue llamado para ser nombrado cronista real por los Reyes Católicos, cargo que ejerció imitando a historiadores latinos como Tito Livio.

Su 'Crónica de los señores Reyes Católicos don Fernando y Doña Isabel', que fue erróneamente atribuida en su primera edición (1565) a Antonio de Lebrija, es imprecisa y aduladora, pero tiene valor porque entremezcla los hechos con su experiencia personal. En la obra 'Claros Varones de Castilla' (1486) retrata a los personajes más importantes de la corte de Enrique IV. También escribió unas 'Glosas a las Coplas de Mingo Revulgo'. Sus cartas, escritas a personajes eminentes del periodo, son una de las pocas colecciones epistolares romances del siglo XV y fueron publicadas los años 1485-1486. En favor de los marranos replicó al cardenal y arzobispo de Toledo, y obtuvo una indolente respuesta del inquisidor general Tomás de Torquemada y su gabinete. Su valentía le costó ser degradado del puesto de secretario real al de cronista.

Es el historiador más importante del Reino de los Reyes Católicos, el verdadero cronista oficial de estos años. Participó también en la vida política, siendo secretario y embajador. En su 'Crónica' se reflejan los hechos históricos que se produjeron en su tiempo y de muchos de los cuales fue testigo ocular. Su obra más celebrada, sin embargo, es 'Claros Varones de Castilla', impresa en Toledo en 1486, y que reúne 24 semblanzas de personajes influyentes de las Cortes de Juan II y Enrique IV, entre los que destacan los mismos reyes, el marqués de Santillana, Rodrigo Manrique, el duque de Alba, el arzobispo Carrillo, el almirante don Fadrique, el duque del Infantado, etc.

 No todos los retratos tienen el mismo valor literario y psicológico, pero sí posee un sentido muy moderno del análisis de las personalidades, a las que procura describir su mundo interno de creencias, sentimientos y pasiones. Otros escritos interesantes son sus 'Letras', dirigidas a altos personajes de la corte, en las que descuellan el humor, la agudeza de ingenio, la perspicacia, y la severidad y serenidad que tenían ciertos grandes hombres de aquella corte y época.   (hispánica)

Actualmente es conocido también por Fernando del Pulgar

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GONZALO PAYO SUBIZA

Gonzalo Payo Subiza, ex presidente de Castilla-La Mancha, nació en Pulgar (Toledo) el 10 de enero de 1931 y falleció en Toledo el 13 de agosto de 2002

Fue presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha un año antes de que José Bono ganara sus primeras elecciones. Pero la vida de Gonzalo Payo Subiza no se ceñía a la actividad política: fue un reputado investigador y un literato a tiempo parcial, actividad con la que ganó diversos premios y a la que dedicó cientos de horas perdidas.

Gonzalo Payo falleció en Toledo a la edad de 71 años a causa de una larga enfermedad que desde hacía un tiempo lo mantenía alejado de la vida pública. En esos momentos era diputado del Partido Popular en el Parlamento regional.

Había nacido en la localidad de Pulgar, en la provincia de Toledo, el 10 de enero de 1931. Cursó estudios de Topografía y se licenció también en Matemáticas por la Universidad de Zaragoza. En el año 1964, consiguió el título de doctor ingeniero geógrafo y en esa misma fecha fue nombrado director del Observatorio Geofísico central de Toledo con motivo de sus trabajos de investigación, especialmente en la rama de Sismología y Física interior de la tierra.

En 1977 comenzó su vida política presentándose a las elecciones generales celebradas el 15 de junio de ese año. Resultó elegido Diputado de la Unión de Centro Democrático por Toledo.

Recién comenzada la democracia, fue concejal del Ayuntamiento de Toledo, poco después presidente de la Diputación de la misma provincia y consejero ejecutivo de la región.

Como miembro de la Unión de Centro Democrático, en septiembre de 1979 ocupó la presidencia provincial del partido en Toledo. En enero de ese mismo año, fue designado candidato a la Presidencia de la Junta de Comunidades y, finalmente, el 1 de febrero de 1982 fue elegido presidente de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha con 32 de los 35 votos emitidos en sustitución del senador Antonio Fernández Galiano. Permaneció en el cargo hasta finales de 1982, momento en el que dimitió para reintegrarse como ingeniero jefe del Observatorio Geofísico de Toledo.

A lo largo de su carrera científica, Gonzalo Payo Subiza ha publicado más de 60 trabajos de investigación presentados en numerosos congresos nacionales e internacionales. Su otra gran pasión fue la literatura. Logró publicar tres libros de poesía. En 1984, escribió una novela que quedó finalista del Premio Ateneo de Sevilla y en 1987 publicó su segunda obra titulada 'La escala de Ritcher'.

Era miembro de la Asociación nacional de Ingeniería Sísmica, de la Comisión Nacional de Geodesia y Geofísica, de la American Geophysical Union y de la Seismological American Society.

Estaba casado con Pilar Yubero y tenía cuatro hijos. El 31 de mayo de 2002, su hijo recogió en su nombre la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha que le otorgó el Gobierno de José Bono coincidiendo con el Día de la Región.

 

BIBLIOGRAFÍA:

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VENANCIO PAYO MEDINA

Esta es la historia sobre el nombramiento de «Hijo adoptivo» concedido a D. Venancio Payo en el año 1927, y el motivo de ponerle su nombre a una calle en la localidad de Miguelturra, en Ciudad Real.

En los festejos taurinos celebrados en la localidad de Miguelturra (Ciudad Real) en el año 1927, parece que había actuado de asesor taurino un señor llamado Venancio Payo, de Pulgar (Toledo) persona y familia que por entonces se encontraban en el pueblo, porque se les había concedido el noble titulo de «Hijos Adoptivos» de la localidad, y el titulo se les había concedido por ayudas humanitarias y desinteresadas recibidas por las autoridades de Miguelturra.

Para ponernos en situación se debe señalar que la carretera que une Miguelturra con Ciudad Real por aquel entonces era un camino, y estaba casi siempre en estado absolutamente intransitable. Ese estado deplorable de la vía de comunicación no era nuevo, pues el Ayuntamiento a comienzos del año 1918 acuerda que la piedra que hay en los márgenes de la carretera que desde esta villa conduce a C. Real, sea marrada y extendida en vista del mal estado en que se encontraba. Como es lógico suponer, los vehículos que más transitarían serían carros, tartanas, galeras y ese tipo de vehículos que estaban equipados con ruedas o llantas metálicas, lo que propiciaría sin duda, que cada vez estuviera en peores condiciones, por lo que el Ayuntamiento a comienzos del año 1927 acuerda enviar a Madrid una comisión compuesta por D. Aurelio Gómez, D. Ramón Ramos, D. Eufemio Trujillo, D. Antonio Serrano, D. Joaquín Tercero y D. Exuperio Muñoz, con la intención de entrevistarse con el Ministro de Fomento, que por entonces era Don Rafael Benjumea y Burin, Conde de Guadalhorce, y parece que estaba previsto que fueran acompañados a modo de introductor, por Don Cirilo del Río, que era Diputado en Cortes por la provincia. La cuestión a plantear al Ministro, no era otra que dado el gran aumento en el tráfico, con mayor peso y velocidad en los vehículos, se hacia necesaria la construcción de una carretera que uniera Miguelturra con la vecina Ciudad Real con suficiente capacidad para absorber esa mayor densidad de tráfico.

Para llevar a cabo lo encomendado, acordaron viajar en el coche Ford de pedales del Alcalde D. Francisco Trujillo (esa es la forma como se conocía ese modelo de coche). A la hora de plantear el viaje, acuerdan llevarlo a cabo dando un rodeo con el fin de evitar el entonces temido puerto de Yébenes. Piensen en los frenos y en las medidas de seguridad de los vehículos de la época a que nos estamos refiriendo. Al llegar a las proximidades de Pulgar en la provincia de Toledo, en una doble curva y sin señalizar como era la norma habitual entonces, el coche se despeñó por un barranco, resultado todos los ocupantes heridos, dos de ellos de gravedad. Dado el alcance e importancia del accidente, del que dio aviso un pastor testigo presencial, acudieron numerosas personas de Pulgar con intención de ayudar, y entre todos ellos el Médico del lugar Don Venancio Payo Medina que inmediatamente se hizo cargo de los heridos y procedió sin dilación a las curas de urgencia como el caso requería. Quizás sea oportuno recordar que por aquellos entonces, el único lugar y medio de curación que existía en los pueblos era el Médico que tenía que hacer de todo, por lo que el citado Don Venancio ante la grave situación, no dudo un momento en atenderlos de forma adecuada, e inmediatamente montó un pequeño Hospital en su propio domicilio para seguir de cerca la evolución de los accidentados hasta la total sanación, y hasta que no curaron y estuvieron en condiciones de poder regresar a sus respectivos domicilios, no les dio el alta, que en este caso concreto pudiéramos denominar como domiciliario-hospitalaria.

En un autentico gesto de hidalguía y generosidad, Don Venancio Payo no quiso cobrar absolutamente nada por los gastos que hoy podríamos considerar como hospitalarios, ni por los diversos medicamentos administrados, ni tampoco por la necesaria manutención durante los numerosos días que tuvieron que permanecer obligatoriamente en su domicilio, incluso atendieron en todo cuanto fue preciso a cuantos familiares y amigos llegaron a Pulgar para visitar a los heridos. Como consecuencia de ese altruista y desinteresado gesto, se creó en principio un clima de lógico agradecimiento hacia Don Venancio y su familia, que con el paso de los días desembocó en una corriente de simpatía y afecto mutuo entre las respectivas familias, que no tuvo más remedio que terminar por transformarse en amplia y sincera amistad.

Un acto tan humanitario tenia que tener una respuesta al mismo o similar nivel, no podía ser de otra manera. Por consiguiente, una vez debidamente repuestos del accidente y reincorporados a sus respectivos trabajos y responsabilidades, en febrero de 1927 y a propuesta del Alcalde, se procede al nombramiento de «Hijos Adoptivos» de este pueblo, a Don Venancio Payo Medina, a su esposa Consuelo Otaola y a sus hijos Darío, Adela, Eloisa, María, Asterio y Luis Payo Otaola (1), pues sin duda ellos en esas especiales circunstancias, de una u otra manera, también tendrían que colaborar de forma activa. Como es lógico, se les comunica el nombramiento, y para recoger la distinción, se invita a la familia aprovechando los días de feria a conocer el pueblo y por supuesto a la Virgen de Miguelturra, estrechándose aún más si cabe esos lazos de mutuo afecto.

Al hilo de la cuestión, decir que fruto de esos lazos de amistad y simpatía que se crearon entre la familia de D. Venancio y un buen numero de familias de Miguelturra, Eloisa una de las hijas, se enamoró y posteriormente casó con el miguelturreño José Blanco Mohino, fruto de cuyo matrimonio nacieron Ana, José Luis, Gonzalo, Consuelo y Eloisa. Una de ellas en concreto Ana, sería Maestra y durante algún tiempo ejerció en Miguelturra, en la actualidad está jubilada. Todos ellos viven en Ciudad Real, excepto Gonzalo que reside en Madrid, y claro está, son nietos de D. Venancio Payo.

En el recuerdo de todos se debía conservar aún fresco el excepcional tratamiento recibido en Pulgar por parte del Doctor Payo durante aquellos fatídicos días, lo que sin duda motivó que les pareciera poco, y quizás por ese motivo, tomaran también el acuerdo de ponerle su nombre a una calle, y la elegida para tal fin fue la céntrica calle Iglesia, que como consecuencia de esa decisión consistorial, cambio su nombre por el de Don Venancio Payo, nombre que mantuvo durante varios años; después cambiaría varias veces de nominación siendo en la actualidad la que lleva el nombre de Don Miguel Astilleros.

Ya para terminar, solo me queda decir que gran parte de los datos utilizados, los facilitó a Federico Valero (autor de este artículo) en vida Victoriano Rivas, (q.e.p.d),  a quien tuvo la ocasión de agradecérselo, habiendo sido complementados, aportada foto, y concedida autorización para su publicación, por parte de José Luis Blanco, nieto de D. Venancio, persona de trato agradable y afectuoso, a quien sinceramente le da las gracias por ello.

Fdo. Federico Valero

 

Testimonio de otro de sus nietos vivos que, como curiosidad, tiene igual nombre y apellidos: Venancio Payo Medina, con 88 años y residente en Pulgar fue testigo presencial a la edad de cinco años, complementando la historia:

"....Como muchachos que éramos fuimos corriendo a la curva que se llama 'La Alcantarilla' (donde el tío Marcial), y allí estaba volcado un coche descapotable. Venían de Ciudad Real desde Cuerva en dirección a Toledo para asistir a los toros de la feria antes de seguir camino hacia Madrid. No se sabe si el accidente fue por la velocidad o por 'la ignorancia', pero el caso es que lo vió un pastor, el tío Rufo, que fue quien avisó al pueblo. Entonces fue el abuelo Venancio quien 'los recogió' y se hizo cargo de ellos. Creo que era el alcalde, un hombre muy alto, el que tenía partida la nariz con cristales metidos dentro. El coche lo trajeron al pueblo remolcado por una yunta de vacas y lo metieron donde vive 'La Prudi' que había un patio que era de la tía Grinda.

Ya cuando pasó todo y se curaron en su casa, como 'recompensa' de la atención que tuvo abuelo se llevaron a la tía Adela y a la tía Eloisa a pasar unos días con ellos en su pueblo de Miguelturra. Allí fue donde la tía Eloisa se enamoró del tío Blanco, y se casó con ella ....."

 

 BIBLIOGRAFÍA:

  • Artículo aparecido en la publicación "BIM de Miguelturra" nº 171 de marzo 2007 y firmado por Federico Valero.

  • (1) Asterio y Luis Payo Otaola no aparecen mencionados en el artículo, error subsanado por su bisnieto Enrique Gutiérrez Payo y por este Webmaster de pulgar.org, en conversación mantenida con otro nieto vivo de 88 años residente en Pulgar con igual nombre: Venancio Payo Medina.

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